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La familia Mendoza sentía que su vida estaba en peligro en Honduras


Ha sido un año de dolor y pérdida, la pérdida de su marido y la pérdida de su hogar y país. Un año de miedo debido a que Mercedes Zelaya Mendoza y sus cuatro hijos huyeron por las amenazas de muerte en Honduras y viajaron por territorios desconocidos. Ella dejó atrás su país en agosto pasado cuando el gobierno hondureño no pudo protegerlos de las amenazas de muerte.

Fue el 15 de marzo de 2016, en Honduras, cuando Mendoza y dos de sus hijos fueron testigos del asesinato de su esposo, Nelson García. Él fue asesinado afuera de su domicilio, justo dos semanas después del asesinato de Berta Cáceres, conocida activista y Coordinadora General del COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras).

El día antes del asesinato de García, él había estado presente en un proyecto de recuperación de tierras organizado por unas 180 familias en una zona conocida como Río Chiquito, en el municipio de San Francisco de Yojoa, Cortes. Durante dos años, él y su familia habían estado involucrados en una lucha por la tierra que identificó y coordinó sus acciones como comunidad base del COPINH.

Después de regresar a su casa, ubicada a poca distancia de la recuperación de la tierra, se informó que un joven caminó hasta Nelson y le disparó.

Después de su asesinato, la familia y los familiares de García enfrentaron amenazas sin parar. Temiendo por la vida de sus hijos y la suya, Mercedes Zelaya Mendoza decidió hipotecar su casa en Honduras y usar el dinero para viajar a Estados Unidos.

“Sufrimos mucho en nuestro viaje hasta aquí. Estuvimos dentro de un contenedor durante 17 horas, pero estábamos huyendo para salvar nuestras vidas. Nunca olvidaré lo que pasé y nunca pensé que pasaríamos por todo eso”, dijo.

Al hablar sobre el primer aniversario de la muerte de su esposo, Mendoza dijo: “He estado muy triste en estos días, en el aniversario de la muerte de mi esposo. Estábamos huyendo de nuestro país. Vivimos en dos partes diferentes antes de irnos a Estados Unidos, pero no estábamos a salvo allí, ya que al ser pública nuestra información nos sentíamos más inseguros”, dijo.

Judy Ancel, presidenta de la Red Cross-Border, celebró una conferencia de prensa la semana pasada, en Overland Park, Kansas, afuera de la oficina del representante de EU, Kevin Yoder. La Red Cross-Border es una agencia sin fines de lucro en Kansas City, que educa y aboga por los trabajadores en la economía global. La organización sin fines de lucro organizó una reunión entre Mendoza e integrantes del personal de Yoder.

Junto con la conferencia de prensa, la Red Cross-Border organizó una protesta misma que se celebró afuera de la oficina de Yoder. La protesta marcó el primer aniversario de las muertes de García y Berta Cáceres.

“Ambos, fueron asesinados porque defendían a agricultores pobres y pueblos indígenas contra la destrucción de sus recursos y tierras por corporaciones depredadoras y políticos corruptos. Aunque se han hecho arrestos en ambos casos, en ninguno de los casos están los que planearon los asesinatos ... los autores intelectuales de los crímenes ... no han sido llevados a la justicia e incluso los pistoleros no han sido juzgados”, dijo Ancel.

Continuó leyendo su declaración: “En Honduras, la inmensa mayoría de los crímenes permanecen sin castigo -en impunidad- mientras un gobierno corrupto aliado con los narcotraficantes vende los extensos recursos naturales del país a intereses extranjeros. Mucho de esto se hace en nuestro nombre. La ayuda de Estados Unidos a Honduras no sólo ha financiado la masiva militarización del país donde los militares patrullan regularmente las calles, sino que también, como lo demostró el Guardián, el 28 de febrero, capacitaron a agentes que planearon el asesinato de Berta Cáceres. Global Witness informa que, “más de 120 personas han muerto desde 2010. Las víctimas fueron personas comunes que se opusieron a las represas, las minas, la tala o la agricultura en sus tierras ... siendo asesinados por fuerzas del estado, guardias de seguridad o asesinos contratados. Innumerables otros han sido amenazados, atacados o encarcelados”, afirmó.

El 2 de marzo de 2017, el Congresista Hank Johnson (GA), reintrodujo la Ley de Derechos Humanos en Honduras Berta Cáceres, HR 1299, pidiendo la suspensión de todo el financiamiento estadounidense a las fuerzas de seguridad hondureñas.

El proyecto de ley señala que, “la policía hondureña está ampliamente establecida para ser profundamente corrupta y cometer abusos contra los derechos humanos, incluida la tortura, la violación, la detención ilegal y el asesinato con impunidad” y que los militares han cometido violaciones de los derechos humano, y por lo tanto, pide que Los Estados Unidos suspendan toda la asistencia de seguridad al ejército y policía hondureños hasta el momento en que las violaciones de los derechos humanos de las fuerzas de seguridad del Estado hondureñas terminen y sus autores sean llevados ante la justicia”.

Cuando Ancel, y la Red Cross-Border por la Justicia y la Solidaridad, se enteraron de que Mercedes Mendoza y sus hijos estaban en Kansas City, quisieron ayudarlos.

“Ayudar es parte del trabajo de solidaridad y hemos estado trabajando con Honduras y tratando de apoyar los derechos humanos desde el golpe en 2009. Cuando llegó el llamado de que ella y sus hijos estaban aquí, en Kansas City, y que necesitaban ayuda, la Red Cross-Border dio un paso adelante, no fui sólo yo, tuvimos mucho apoyo de personas y donaciones”, dijo Ancel.

En la conferencia de prensa, Mendoza dijo a todos que está agradecida por el apoyo que han recibido.

“Doy gracias a Dios por el apoyo de la gente en los Estados Unidos. No quiero ser deportada de vuelta a mi país. Pido no ser deportada. Estoy pidiendo asilo”, dijo Mendoza.

Según Ancel, la familia tiene una fecha en la corte la semana próxima ya que han pedido asilo.

“Últimamente hemos oído hablar mucho de los inmigrantes criminales, pero se habla poco de inmigrantes que huyen de criminales. Lo que lo empeora es que tantas veces huyen de criminales armados con armas fabricadas en Estados Unidos, y en complicidad con policías y militares entrenados y armados por los nuestros”, dijo Ancel.

Mendoza tendrá una audiencia de asilo aquí en Kansas City el 8 de septiembre de 2017.