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Viaje a Chile fue una experiencia reveladora para Ernesto Márquez



Ernesto Márquez viajó 6000 millas desde Kansas City, Missouri a Chile, un país costero largo y angosto que cuenta con una variedad de climas y paisajes. Durante su viaje con el Distrito Rotario 6040, descubrió un país que podría ser comparado con los Estados Unidos y las personas que los acogieron y le abrieron los ojos a la economía mundial.

“Este viaje hizo que me diera cuenta de lo grande que es el mundo. Al ir a Chile y poder vivir como un local, me di cuenta de la cantidad de similitudes que tenemos. Me traje como aprendizaje que somos más parecidos con el mundo exterior de lo que pensamos que somos. Pienso en cómo estoy estableciendo mi carrera y qué debo hacer. Una de las cosas es que debes pensar de manera global o te vas a quedar atrás”, dijo Márquez.

La oportunidad de viajar provino del Equipo de Estudio de Intercambio del Distrito Rotario 6040. Es una oportunidad única de intercambio cultural y vocacional para empresarios y profesionales entre las edades de 25 y 40 años que se encuentran en las primeras etapas de sus carreras.

Los miembros del equipo experimentan la cultura e instituciones del país anfitrión, observan cómo se practican sus profesiones en el extranjero, estudian la economía, ven sus sistemas educativos, desarrollan relaciones personales y profesionales e intercambian ideas.

Márquez viajó con Rolfe McCoy, líder del equipo de Group Study Exchange, Leslie Gasser y Alan Vanzant-Dominguez. El grupo pasó sus días visitando a los miembros de Rotario en Chile y observando proyectos de servicio, recorriendo fábricas y escuelas.

“Visitamos un banco administrado por el gobierno que otorga préstamos a empresarios y respalda iniciativas comerciales. Miramos su agricultura, observamos diferentes industrias, como la del salmón, que es un gran negocio allí, están buscando formas de cultivar el caviar”, dijo.

Márquez ha viajado a otros países de América Latina, y se sorprendió cuando aterrizó en Chile el descubrir lo desarrollado que está el país, muy similar a las ciudades de los Estados Unidos.

“Esperaba ver calles muy transitadas, personas abarrotadas en viejos autobuses escolares, como lo vi en América Central, pero no fue así. Era modernizado, muy desarrollado y fue interesante el no ver autos viejos en las calles. Sus placas vehiculares no son las mismas que las nuestras, son de tamaño europeo. Se consideran a sí mismos en el fin del mundo, pero viven como nosotros vivimos en los Estados Unidos”, dijo.

La cocina chilena de mariscos, carne de res, frutas y vegetales hizo que Márquez probara diferentes platillos. Las recetas tradicionales incluyen asado, cazuela, empanadas, humitas, pastel de choclo, pastel de papas, curanto y sopaipillas.

“Volví pesando 10 libras más, la comida estuvo increíble”, se rió.

Durante su estancia en Chile, se quedaron en hogares con otros rotarios. La curiosidad acerca de los líderes políticos de cada país fue tema de conversación, pero no el tema central del viaje.

“Tenían curiosidad sobre nuestra opinión del Presidente. Preguntaron cómo estaban las cosas en los Estados Unidos, especialmente después del bombardeo de Siria, y preguntaron qué era lo que él (Trump) estaba pensando. Me sentí cómodo hablando con ellos como lo hago con mis amigos cuando tenemos puntos de vista opuestos”, dijo Márquez.

A través de sus conversaciones, descubrieron que ambos países enfrentaban problemas de inmigración. “Ellos sintieron que era ridículo que él (Trump) construyera un muro. Tienen una forma educada de solucionar los problemas, y creo que, ese fue un punto clave que respeté en cada conversación que tuvimos”, dijo.

Márquez supo que Chile tiene fronteras abiertas, pero dijo que las personas tienen conflictos sobre el tema de la inmigración.

“Hay una gran inmigración desde Haití y casi 400 nuevas personas llegan a Chile todos los días. Los chilenos están en conflicto, ya que hay una demanda para que la gente haga el trabajo que los chilenos no quieren hacer, pero las personas que vienen a hacer ese trabajo no son bienvenidas allí. Las últimas dos semanas que estuve allí aprobaron una legislación para restringir la inmigración”, dijo.

Al visitar siete ciudades mientras estuvo en Chile, descubrió que sus habilidades bilingües eran una ventaja para ayudarlo a navegar por la ciudad.

“La comunicación es la clave cuando te estás moviendo de un lugar a otro y tratas de romper el hielo con las personas que conoces. Tuvimos presentaciones, yo estaba a cargo de la charla de clausura para asegurarnos de que la gente entendiera lo que estábamos haciendo. Sorprendentemente, mucha gente hablaba inglés y hablaba un inglés increíble, pero también hablaba alemán. Hablaban inglés con acento alemán porque aprendieron alemán primero”, dijo.

El hablar español en otro país lo puso un poco nervioso, ya que explicó: “El castellano en este país es diferente de lo que hablan en otros países y en América del Sur. Algunas palabras tienen diferentes significados y los dialectos son diferentes, por lo que debes pensar qué palabra usar”.

El español que se habla en Chile tiene un acento distintivo y, a diferencia del de los países vecinos de América del Sur, las sílabas finales a menudo se descartan, algunas consonantes tienen una pronunciación suave. A través de la iniciativa Programa el Inglés Abre Puertas (English Opens Doors Program), el gobierno hizo que el idioma inglés fuera obligatorio para los estudiantes de quinto grado y grados superiores en las escuelas públicas. La mayoría de las escuelas privadas en Chile comienzan a enseñar inglés en el nivel de kínder.

Chile se ha infiltrado en el corazón de Márquez, su gente, el país y el paisaje lo llaman.

“Durante mi tiempo allí hice amistades, y me he propuesto regresar en enero a Chile, cuando sea verano. Cada familia anfitriona ha abierto sus puertas y me han dicho que cada vez que quiera ir, que por favor lo haga”.

Una lección que aprendió durante el programa de intercambio es: “todos somos ciudadanos del mundo y, a medida que el mundo se vuelve más interconectado, siempre hay oportunidades para hacer negocios en cualquier parte del mundo. Chile es un país similar a los Estados Unidos, es un país bien desarrollado y tienen muchos recursos que lo hacen un lugar muy atractivo para los negocios”, dijo Márquez.