La educación superior se traduce en éxito profesional
para dos académicos locales





Llegar hasta el final





La Dra. Ana Valdez dijo que cursar estudios superiores es costoso y requiere mucho tiempo, pero aún así es muy gratificante. Y José Sustaita se está preparando para comenzar el trabajo para obtener su doctorado en educación en la Universidad Rockhurst este otoño. Se siente bendecido de poder afrontar el costo de obtener su doctorado.





Su madre creyó en ella. Y con esa ayuda, Ana empezó a creer en sí misma. Solicitó la beca del Fondo de Desarrollo Hispano gracias a la ayuda de una de sus amigas. Esa beca la ayudó con gastos como la matrícula en la Universidad Rockhurst, donde obtendría su licenciatura, seguida de su maestría de la Universidad de Ávila y, finalmente, su doctorado en liderazgo educativo de la Universidad de St. Louis.





Cuando era joven, el padre de José Sustaita reunía a sus hijos y les mostraba sus manos ásperas por toda una vida de trabajo manual, y les decía: “Si no quieren que sus manos se parezcan a las mías, deben aprender a usar su mente.” Fue un buen consejo viniendo de un hombre que sólo tenía una educación de tercer grado.





“Trabajé en la industria de la construcción, pero la realidad es que para ser parte de la conversación (para implementar cambios en el lugar de trabajo), hay que estar en la mesa de negociaciones. Y para estar en la mesa, si tienes algo de educación, en realidad te escuchan”, dijo José Sustaita.



TRADUCE GEMMA TORNERO


Un análisis de 2021, de la Universidad de California, en Los Ángeles, muestra que más latinas que nunca están cursando estudios superiores.

Según un informe de NBC News del 1 de marzo, el número de latinas que cursan una licenciatura o un título superior se disparó de 1 millón en 2000 a 3,5 millones en 2021. El análisis también encontró que entre esos mismos años, el porcentaje de latinas con títulos en Estados Unidos se cuadruplicó del 5% al 20%. Los latinos en general, tanto mujeres como hombres, han experimentado la tasa de crecimiento más rápida en la obtención de títulos de educación superior que cualquier otro grupo racial o étnico.

Le presentamos a dos académicos locales que no solo cumplieron sino que superaron sus sueños al obtener títulos avanzados.

Dra. Ana Valdez

Años antes de que Ana Valdez alcanzara muchas de sus metas en la vida (un trabajo, participación comunitaria e hijos, por nombrar algunas), Ana Valdez agregó otra meta a la creciente lista: ir a la universidad.

Su consejero vocacional de la escuela preparatoria, el Sr. Blackwell, le dijo que no sólo era posible estaba seguro de que con un poco de ayuda ella lo lograría.

"Él fue un campeón para mí vio potencial", recuerda Valdez. "Él se encargó de ayudarme a hacer las cosas que necesitaba hacer y mi familia no tenía idea de cómo ayudarme. Fueron solicitudes universitarias, fue FAFSA, fueron visitas a campus universitarios. No tuve experiencia de exposición a éstas situaciones antes de que él interviniera y nos ayudara, a mi mamá y a mí, a lograr esas cosas porque ella no había ido a la universidad".

El señor Blackwell creía en la joven Ana. Su madre creía en ella. Y, con esa ayuda, Ana empezó a creer en sí misma.

Solicitó la Beca del Fondo de Desarrollo Hispano gracias a la ayuda de una de sus amigas. Esa beca la ayudó con gastos como la matrícula en la Universidad Rockhurst, donde obtendría su licenciatura, seguida de su maestría de la Universidad de Ávila y, en última instancia, su doctorado en liderazgo educativo de la Universidad de St. Louis.

"Ese era el momento en que la educación, el mundo educativo estaba cambiando a finales de los años 90 y las escuelas charter comenzaban a evolucionar", dice Valdez. “Entonces sentí que era algo de lo que quería ser parte, y regresé simultáneamente obteniendo mi MBA, y también regresé y trabajé en mi maestría en educación de K-State”.

Valdez añade entre risas, "Estaba tomando clases en ambas instituciones al mismo tiempo. Así que definitivamente soy una glotona de castigo”.

A estas alturas, Valdez ya estaba familiarizada con cuánta determinación, concentración y energía se requieren de alguien que hace malabares con la educación y con una variedad de otros compromisos.

“Todo se te puede acumular al mismo tiempo. Y no me he topado con alguien", dice, "independientemente de su raza o etnia, religión o edad, que se haya acercado a mí y me haya dicho: ‘Oh, esto es lo más fácil que he hecho en mi vida’. Continuar con una educación no lo es. “Es sólo un sueño, pero definitivamente requiere concentración y es como un trabajo”, dice.

Ya sea como estudiante, instructora o administradora, cada vez que una persona de color ve a alguien que se parece a ella, puede inspirarla a alcanzar mayores metas, dice Valdez.

"Tuve la afortunada oportunidad de que había monjas que eran mis educadoras que eran hispanas, pero no durante toda mi formación educativa o carrera, y cuanto más alto ascendía, menos probabilidades tenía de ver a una persona de color en mi salón de clases", explica Valdez. "Y aunque estamos viendo que cada vez más personas de ascendencia hispana reciben títulos de educación superior, eso no se correlaciona con que vayan a ser maestros en el aula o administradores en el edificio escolar. (Pero) anima a otros latinos, latinas, afroamericanos. Cada vez que un joven puede ver a alguien que se parece a él en el aula, enseñándole, eso lo anima, independientemente de su origen étnico".

Ahora que tiene su doctorado e instruye a otros, Valdez espera poder servir como esa latina que inspira a otros y les muestra que ellos también pueden perseguir su sueño de una educación superior.

"Trato de defender que todos los estudiantes de mi clase comprendan que pueden hacer más y ser más justos simplemente porque tienen el deseo o la pasión de serlo", dice, "sea lo que sea sueñan lograr ”.

José Sustaita, MBA

Cuando era joven, el padre de José Sustaita reunía a sus hijos y les mostraba sus manos, ásperas por toda una vida de trabajo manual, y les decía: “Si no quieren que sus manos se parezcan a las mías, deben aprender a usas su cerebro.”

Fue un buen consejo viniendo de un hombre que solo tenía una educación de tercer grado, y eran palabras que Sustaita llevaría consigo cuando entrara en la edad adulta. Según el informe de NBC, más personas están siguiendo su ejemplo. Sustaita dijo que se siente alentado por la noticia de que más latinos van a la escuela para obtener títulos de posgrado y que su decisión de unirse a ellos siempre ha sido una meta personal.

Ahora, mientras se prepara para comenzar a trabajar para obtener su doctorado en educación en la Universidad Rockhurst este otoño, Sustaita dice que su educación le ha dado una voz muy respetada como líder en su campo.

"Como electricista sindicalizado (de la Hermandad Internacional de Trabajadores de la Electricidad - IBEW Local 124), también soy trabajador porque trabajo con las manos", dice. "Trabajé en la industria de la construcción, pero la realidad es que para ser parte de la conversación (para implementar cambios en el lugar de trabajo), hay que estar en la mesa de negociaciones. Y para poder estar en la mesa de negociaciones, si tienes algo de educación, en realidad te están escuchando".

Los diplomas y placas que se alinean en la pared de su oficina cuentan la historia de la búsqueda de Sustaita de una educación superior. Entre ellos, su título de asociado del Metropolitan Community College, su licenciatura de la Universidad de Missouri-Kansas City y su maestría en administración de empresas, también de UMKC.

“Y tengo un enorme vacío que llenar”. Sustaita dice: "Y ahora mismo tengo un cartel de los Beatles ahí mismo. Pero eso se va a mover".

Sustaita dice que su entusiasmo por la educación ya se está contagiando a al menos un colega que está en su banda, Trío Aztlán, en Kansas City.

“Tenemos un integrante, David Cunningham, que acaba de terminar su maestría a través de MU y mencionó que también estaba buscando programas (de doctorado)", explicó. "Y entonces me acerqué a él el otro día y le pregunté: ‘¿Qué estás esperando? ¿Por qué no sigues adelante y entras en este programa? Ambos podemos graduarnos juntos con nuestros doctorados”.

Al igual que Valdez, Sustaita le da crédito a mentores como maestros, catedráticos y compañeros de trabajo por ayudarlo a inspirar su carrera y su trayectoria educativa a lo largo de los años, incluso durante aquellos años en los que no había trabajo.

"En los momentos en que estaba desempleado, el Dr. Uzziel Pecina decía: ‘Bueno, si continúas con tus estudios, tendrás la oportunidad de trabajar en otros campos’", recuerda Sustaita. "Bueno, no quiero cambiar mi campo de profesión. Soy electricista sindicalizado y siempre lo seré, pero eso fue una motivación. Porque fue un paso a la vez. Luis Portillo tenía una licenciatura y ellos eran dos hombres a los que admiro”.

Sustaita atribuye a su experiencia y educación el haber sido nombrado representante empresarial de su sindicato (solo hay nueve). Como parte de sus funciones, supervisa las clasificaciones para guiar a los futuros electricistas hacia programas de aprendizaje u otras vías relacionadas que podrían ser ideales para ellos. También es su trabajo escuchar las inquietudes de los demás sobre el trabajo y tratar de abordarlas.

“A veces me siento como un consejero de preparatoria porque muchas veces la gente simplemente necesita desahogarse y mi trabajo es escuchar. Soy como un capitán de trasbordador", explica Sustaita. "Los llevo de puerto en puerto a medida que completan cada tramo y los guío para que puedan avanzar y avanzar. ... Creo que eso ayuda mucho, tus experiencias en la vida y también nuestras experiencias en la industria. Y comparto con ellos (los integrantes) mi viaje para avanzar en mi educación".

Sustaita dice que quiere ver a más latinos en puestos de autoridad como él, y que obtener una educación universitaria de calidad inevitablemente les ayudará a alcanzar ese objetivo.

"No es muy frecuente ver a alguien de color, especialmente latinos, en los niveles superiores. Y ese es un problema. Eso es un problema", dice Sustaita. "Y esa es una de las cosas por las que también luchamos aquí. Y es por eso que soy parte del Grupo Minoritario de Trabajadores Eléctricos y sirvo como presidente actual: para ayudar a fomentar el liderazgo de nuestras minorías... porque muchas veces no se ve a los latinos como capataces o capataces generales o superintendentes, gerentes de proyectos, estimadores. Siempre ves las mismas caras. Por eso creo que (la educación superior) es excelente, y en cualquier campo en el que intentes ingresar. Solo hazlo.”