Propietarias de La Fonda El Taquito elogian a los clientes que
“llegaron a nuestro rescate”





El restaurante La Fonda El Taquito recibe subvención para renovaciones de edificio





La copropietaria del restaurante La Fonda El Taquito, María Chaurand, y Sandy Medina no se dan por vencidas con su restaurante familiar. Ambas coinciden en que hubo muchos desafíos durante y después de COVID-19 para la empresa familiar. Pero dicen que fueron los clientes y las familias quienes les brindaron el apoyo que necesitan para mantener a flote su negocio de restaurantes.



TRADUCE GEMMA TORNERO


María Chaurand y Sandy Medina, copropietarias de La Fonda El Taquito, soportaron muchas malas noticias el año pasado, pero finalmente, algunas buenas noticias están en el horizonte: han vuelto a abrir.

La Fonda, un elemento culinario en el WestSide desde finales de la década de 1970, fue uno de los muchos beneficiarios de una subvención patrocinada por American Express. La subvención, por un total de $ 40,000 dólares, se ha destinado a financiar renovaciones tanto dentro como fuera del restaurante. El dinero se otorgó a 25 edificios históricos que necesitaban reparación.

“Solicité y dije que necesitaba ayuda. Jenny Méndez fue de gran ayuda, ella escribió un ensayo sobre por qué nuestro edificio es importante para nuestra comunidad”, dice Chaurand, y agrega que el edificio era especialmente importante para los inmigrantes mexicanos locales, a principios del siglo XX, como un lugar donde el jefe político Tom Pendergast suministraba con carbón a familias que luchaban en los meses más fríos.

“Para ellos era como Robin Hood”, señala Chaurand.

Recientemente, La Fonda ha luchado por mantenerse a flote, sus problemas son una combinación de la pandemia de COVID-19 y los despidos de integrantes del personal. Gracias a la subvención y un préstamo de PPP para pequeñas empresas, así como al apoyo de los clientes leales que disfrutaron, el año pasado, de la comida para llevar del restaurante, La Fonda ha vuelto a dar la bienvenida a los clientes.

“No puedo decirles cuántos de nuestros clientes vinieron al rescate, por nosotros, con donaciones, llevando comida para llevar. Fue demasiado. Significó mucho para nosotros”, dice Chaurand, con la voz ahogada por la emoción. “Eso nos mantuvo en marcha. Nos dijeron: ‘Compraremos tu comida, pero no cierres’. Pasaremos por esto”.

Al comienzo de la pandemia, el personal del restaurante se redujo de veinte a solo cinco personas, y los propietarios tuvieron que despedir a gran parte de su fuerza laboral y aceptar clientes solo para comidas para llevar. Los estragos de COVID tampoco perdonaron a sus empleados.

“En marzo de 2020, una de nuestras cocineras se enfermó. Ella tuvo COVID, se lo dio a una de nuestras cocineras, quien se lo dio a una de nuestras meseras y, efectivamente, tuvimos que cerrar por tres semanas”, dice.

El negocio reabrió con un pequeño número de personal y a clientes que todavía tenían hambre.

“Tuvimos que estar sin paga durante mucho tiempo”, recuerda Chaurand. “No sabíamos qué iba a pasar de un mes a otro”.

Ahora, su comedor vuelve a estar abierto de jueves a domingo, con Chaurand más optimista sobre el futuro. Como negocio familiar, Chaurand dice que el restaurante debe seguir siendo un pilar en el vecindario, con la familia y la buena comida como base del negocio.

“Hemos estado ahí el uno para el otro. Llegamos como una familia”, dice Chaurand, y agrega un agradecimiento especial a los dueños anteriores, sus padres. “¡Gracias, mamá y papá, por darnos esas recetas, porque definitivamente nos han hecho seguir adelante!”

La copropietaria, Sandy Medina, hizo eco de la frustración de Chaurand con lo que la vida trajo en 2020. “Ha sido muy difícil. Tuvimos que despedir a muchos empleados, tuvimos grandes problemas con el edificio”, dice Medina.

“Ha sido estresante, pero estamos de regreso. Gracias a Dios por la subvención de American Express para ayudarnos a hacer las cosas que necesitábamos”.

Incluso más agradecimiento para los clientes leales de La Fonda, agrega.

“Gracias a nuestros clientes leales, quienes han esperado por la reapertura”, dice Medina. “Rezo para que todos estén a salvo”.

Además de la remodelación, los clientes notarán algunos cambios, a saber, que los precios han aumentado ligeramente (en la mayoría de los casos, menos de un dólar) debido al aumento de los precios de la carne y los productos agrícolas. Los clientes, por supuesto, serán en grandes cantidades, por lo que Chaurand les pide a todos que tengan en cuenta el hecho de que su personal está trabajando lo más duro posible.

“Somos parte de la comunidad y amo a la gente, ver a las familias venir aquí a comer. Eso es realmente asombroso”, dice ella. “Lo único que le pedimos a la gente es que tenga paciencia. Todos entran al mismo tiempo”.

Aún así, Chaurand dice que ahora que el restaurante está reabierto, no tiene planes de retirarse pronto.

“Todo gira en torno a la comunidad. Seguiré tanto como pueda. La gente sigue diciendo: ‘María, ¿por qué sigues trabajando como mesera?’ Lo hago porque me gusta”, dice.

Esas son buenas noticias para Kim Vega, cliente desde hace mucho tiempo.

“He estado viniendo aquí durante 30 años”, dice Vega. “Tienen los mejores tacos fritos de la ciudad. Siempre regresaré aquí”.

El sentimiento de aprecio es mutuo, según Medina.

“Les agradezco a todos ustedes por ser pacientes”, dice Medina. “No saben cuánto lo apreciamos”.

El menú de La Fonda es solo a la carta (incluye burritos para el desayuno y tres tipos de taquitos) por ahora, no ofrecen platos especiales. El bar está parcialmente abierto y solo sirve cerveza y margaritas. El horario actual es de 11 a.m. a 7 p.m., los jueves, viernes y sábados, y de 10 a.m. a 3 p.m., los domingos. La Fonda El Taquito está ubicada en el número 800 del Southwest Blvd. llame al (816) 471-1675 para obtener más información.