El equipo de fútbol de la Escuela Preparatoria de los Centros Guadalupe gana el campeonato estatal



Los cánticos de “¡Sí, se puede!” se convirtieron en “¡Sí, se pudo!”







“Solo necesitábamos 15 jugadores. Somos una escuela pequeña con un gran corazón ... esta fue una temporada difícil, pero siempre encontramos una manera de jugar con nuestro corazón y reventar nuestros traseros en cada partido”, dijo Ismael Avila.



TRADUCE GEMMA TORNERO


Fue una historia sacada de una película de Hollywood: el equipo deportivo desvalido que se unió para convertirse en el mejor en el campo de juego. El equipo de fútbol conformado por jóvenes de los Centros de Guadalupe, los Aztecas, hicieron realidad ese sueño después de ganar el codiciado título de campeonato estatal en el World Wide Technology Soccer Park, en St. Louis, el sábado pasado. El equipo salió victorioso de un enfrentamiento contra St. Louis Priory School, 4-3, en su primera aparición en un torneo estatal.

Para un equipo que ni siquiera tiene su propio campo de fútbol en el que practicar, la batalla ha estado llena de largas prácticas, mensajes de inspiración a menudo repetidos y también largas horas en el aula, para garantizar que las calificaciones de los jóvenes se mantengan arriba y así calificar para tener un lugar en el equipo.

“Esto se ha tratado de hacer historia para nuestra escuela y nuestro programa”, dice Ricky Olivares, entrenador asistente, quien, junto con el entrenador en jefe Greg Brenner, ayudó a los jugadores a afinar sus técnicas. “Nunca habíamos hecho esto antes y nunca habíamos podido avanzar más allá de las Seccionales”.

El lunes, Olivares estuvo al frente del desfile de celebración en la escuela preparatoria, donde una audiencia de cientos de estudiantes y profesores se presentaron para dar la bienvenida a casa a los jugadores después de su difícil victoria. Ismael Ávila, jugador del equipo, dijo en el recorrido, que él y sus compañeros de equipo se están deleitando en su victoria.

“Solo necesitábamos 15 jugadores. Somos una escuela pequeña con un gran corazón”, dijo Ávila en declaraciones a la multitud. “Esta fue una temporada difícil, pero siempre encontramos una manera de jugar con nuestro corazón y rompernos los traseros en cada partido. Esto es para cada uno de ustedes. Esto es para nuestra escuela, nuestra comunidad, todos los que nos apoyaron”.

David Portillo, el jugador más importante en el juego de campeonato, dijo en el recorrido que está orgulloso de los esfuerzos de sus compañeros de equipo y los entrenadores que ayudaron a prepararlos para la gran victoria.

“Estoy muy orgulloso del equipo. Fue bastante duro ... pero salimos más fuertes”, dijo Portillo.

Lucky Boy Tarley, quien juega como delantero de izquierda, dijo que ganar el título estatal ha sido lo más destacado de su joven carrera. Le dio el crédito al entrenador Olivares, por ayudar a los jugadores del equipo a lograr lo mejor, y agregó que intentarán nuevamente ir por el título el próximo año.

“(El entrenador) siempre nos motiva para mejorar y obtener los resultados que queremos”, dijo Tarley, un jugador de fútbol desde la edad de 7 años. “Esto será bastante difícil de superar, pero queremos seguir ganando”.

Ed Méndez, director de servicios estudiantiles para los Centros Guadalupe, estuvo en la multitud durante los dos días de los juegos de campeonato y dijo que nunca hubo un momento aburrido.

“Fue tan emocionante. Tuvimos alrededor de 80 estudiantes que bajaron de dos autobuses, y los padres e integrantes del personal estaban allí”, recordó Méndez. “Fue un gran ambiente. Estamos muy emocionados y orgullosos de nuestros hijos. Fue un juego emocionante. Todos en la multitud estuvieron de pie todo el tiempo, cantándole a nuestros hijos para llevarlos a la victoria”.

En el viaje en autobús a casa, incluso el Departamento de Policía de Kansas City se entusiasmó: una escolta policial oficial anunció la llegada de los jugadores al área desde el Estadio Arrowhead hasta la escuela preparatoria. También, el alcalde Quinton Lucas luego tuiteó sus propias felicitaciones a los jóvenes atletas.

Sí, los maestros y los administradores de la escuela están orgullosos. La victoria ha sido aún más dulce para el equipo de fútbol de la escuela preparatoria, cuyos jugadores se enfrentaron a oponentes físicamente más grandes, de escuelas que contaban con más recursos deportivos que su humilde institución. Casi todos los juegos en el camino hacia el campeonato no solo enfrentaron a dos equipos muy diferentes entre sí, dice Olivares a menudo, los juegos eran, en cierto modo, enfrentamientos entre los suburbios contra el centro de la ciudad.

“Algunos de estos jugadores son dos veces más grandes que los míos. Fue revelador”, señala Olivares. “Cuando bajamos de nuestro autobús, teníamos a 15 jóvenes y ves al otro equipo con 30, 40 jóvenes. Te pone en perspectiva. Sabes que eres diferente, porque las otras escuelas eran principalmente anglo, y mi grupo de 15, el que se bajó del autobús son todos latinos. Definitivamente nos destacamos por la forma en que nos vemos. ... Se notaba la diferencia. (Estos son) jóvenes grandes y fuertes que generalmente tienen el doble del tamaño de nuestros muchachos”.

Pero el fútbol es un juego en el que el tamaño no siempre importa, dice Olivares, y agrega que, aunque sus jugadores pueden carecer de estatura física, lo compensan con creces en habilidad e inteligencia.

“En todos los deportes, no son solo las cosas físicas las que puedes hacer. Son las cosas psicológicas”, dice. “Siempre les digo a los chicos: ‘Te has ganado tu derecho a estar aquí’”.

No llegaron a la cima así como así , agrega Olivares. Su éxito es el resultado indirecto del sacrificio, la lucha y la determinación por parte de otros que vinieron antes que ellos.

“Nuestra batalla ha sido generacional, desde que nuestros padres trajeran a sus hijos a este país para darles una vida mejor, desde poder competir en este nivel más alto en la escuela preparatoria”, dice Olivares.

Los cánticos de “¡Sí, se puede!”, el lema del sindicato de Trabajadores Agrícolas Estadounidenses que se hizo famoso por el difunto activista César Chávez, sonó en el vestuario de los jóvenes antes del partido esas palabras fueron reemplazadas por “¡Sí, se pudo!”, que los jugadores cantaron todo el camino a casa. Olivares dice que esas tres simples palabras permanecen en el corazón de las luchas y victorias de los latinos en todos los rincones de sus vidas. Olivares destacó al fallecido Gilbert Guerrero, fundador de la escuela de los Centros Guadalupe, diciendo que le hubiera encantado escuchar los cánticos de auto-empoderamiento.

“Era música para mis oídos. La escuela fue iniciada por Gilbert, y sé que tiene que ser música para sus oídos, donde sea que esté”, dice Olivares. “Me aseguré de que estos muchachos entendieran el legado de Gilbert y que supieran que la escuela está aquí gracias a él”.

Olivares dice que sus jugadores no solo deben mantenerse en buena forma física, sino también mentalmente, ya que deben mantener un cierto promedio de calificaciones para poder jugar.

“La cuestión es superar la adversidad, no solo reconocer las luchas que hacen sus padres o que ellos hacen, sino también tener que mantener sus calificaciones altas para seguir siendo elegibles, porque las calificaciones son importantes”, explica.

Olivares cita a Portillo, un jugador en su último año en la preparatoria y el mejor jugador del juego, como un ejemplo de los beneficios del éxito académico.

“No jugó el año pasado debido a las calificaciones y se sintió terrible”, recuerda Olivares. “Pero trabajó duro todo el semestre para asegurarse de que fuera seleccionado este año”.

El triplete de Portillo, al realizar tres de los cuatro goles del equipo en el juego del campeonato selló su victoria ahora, está siendo cortejado por el Colegio Benedictine, donde espera continuar su carrera deportiva, dice Olivares.

Además de su victoria en el campeonato estatal, el futuro parece brillante para el equipo de fútbol masculino de la escuela bajo la tutela de Olivares. Solo tres personas mayores dejarán el equipo, que está muy poblado por estudiantes de primer año. Entonces, dice Olivares, esos mismos jugadores ganadores del campeonato permanecerán con el equipo al menos hasta el próximo año.

“Tendrán que seguir metidos en los libros”, dice. “Si quieren seguir jugando, tienen que subir sus calificaciones y deben continuar manteniéndolas”.

Olivares dice que el consejo para sus jugadores es recordar siempre los beneficios del trabajo duro y la perseverancia.

“Mi mensaje para ellos es trabajar siempre duro. Nunca se conformen con lo que podría ser fácil”, dice Olivares. “Si es demasiado fácil para ser verdad, lo más probable es que lo sea. Trabaja duro, establece objetivos y, a través del trabajo duro, puedes lograr esos objetivos”.