Javi Arroyo era un buen hombre, “Lo vamos a extrañar”



Recaudación de fondos de Tenderlion Grill beneficia a la familia de Javi







Javier Arroyo dejó su huella en Kansas City. Su familia, amigos y su empleador están desconsolados por su fallecimiento. Tenía algo muy especial sobre sí mismo y la gente lo amaba por lo que era.



TRADUCE GEMMA TORNERO

Si ha ido a almorzar al Tenderloin Grill, podría estar seguro de dos cosas: tuvo una comida increíble y recibió una sonrisa y una charla amistosa de parte de Javier “Javi” Arroyo.

Clientes, amigos y familiares de toda la vida se reunieron en un frío día de invierno, el fin de semana pasado, para honrar a Javier, conocido por sus amigos como “Javi”, quien murió inesperadamente el 8 de enero de este año a la edad de 43 años.

El Tenderloin Grill, ubicado en el vecindario de KC Westside, donde Javi trabajó durante cuatro años administrando el restaurante, organizó una recaudación de fondos el 16 de enero para ayudar a pagar sus gastos médicos y los costos del funeral. Le sobreviven su esposa durante 25 años, Rachel un hijo, Javier Arroyo Jr. y sus mamás, Ramona Arroyo y Anna Meng.

Si la participación en la recaudación de fondos fue una indicación, los clientes querían a Javi. De hecho, María Herrera, la propietaria de Tenderloin Grill que organizó la recaudación de fondos, dijo que la respuesta fue tan contundente que el restaurante se quedó sin comida a mitad del día.

“Esto muestra cómo la comunidad nos apoya y cómo apoyan a Javi”, dijo Herrera. “Fue increíble cuánto ganamos y cuánta gente vino. Fue simplemente grandioso”.

Decenas de amigos, familiares y clientes esperaban afuera del restaurante en temperaturas frías armados con mascarillas y chaquetas pesadas que llenaron el interior del restaurante. A media tarde, después de solo estar abierto durante tres horas y media, las 40 libras de carne para hamburguesa que estaban en el refrigerador del restaurante se habían terminado mientras tanto, la caja registradora de Herrera seguía llenándose de dinero que excedía con creces la cuenta del almuerzo de un cliente.

“La gente venía y nos daba $ 100 dólares y su comida costaba solo $ 26 dólares”, recuerda Herrera. “Detuve la fila en un momento porque sabía que se nos acabaría la comida. Tuve que decirle a 30 personas que esperaban en el frío que estaba agotada la comida, y una señora nos dio $ 60 dólares, otra nos dio $ 20 dólares. Esa gente nos dio mucho dinero y tuve que rechazarlos porque no teníamos más comida. Incluso recibimos dinero a través de la ranura de la caja del correo, otros $ 260 dólares. Y ya estábamos cerrados, así que fue increíble”.

Si conoció a Javi, la forma en que lograba relacionarse con los demás era evidente por la avalancha de donaciones que llegaban.

“El año pasado, en abril, puse una publicación en la página de Facebook de Tenderloin Grill y le deseé un feliz cumpleaños a Javi”, dijo Herrera. “Casi 400 personas le decían ‘feliz cumpleaños’, y estaba asombrado de la cantidad de personas que le decían cosas bonitas”.

Herrera recordaba a Javi como un empleado con el que podía contar, alguien en quien podía confiar en todas las facetas de las operaciones del restaurante.

“El Tenderloin Grill le dio un gran orgullo y realmente me cuidó. Confié en él, creí en él”, dijo Herrera, quien agregó que lo veía como un hermano. “Siempre fue una gran alegría estar aquí y verlo”.

La madre de Javi, Ramona Arroyo, dijo que el hijo que ella y su entonces pareja adoptaron en 1989 también trajo alegría a su vida. Y la recaudación de fondos de Herrera le mostró cuán amado era su hijo en la comunidad.

“Estoy abrumada por toda la gente que ha venido. Me siento bendecida de que haya tocado muchas vidas”, dijo Ramona el día de la recaudación de fondos, con la voz entrecortada por la emoción. “Era bueno con la gente. Era amigable, cortés y todos lo amaban. Me dicen que era un gran tipo”.

Ramona continuó, “María Herrera es un ángel enviado por Dios. Ella ha sido tan maravillosa con mi familia, mi hijo, su esposa. Estoy realmente en deuda con ellos y agradezco a Dios que entraron en la vida de Javi cuando más lo necesitaba”.

El primo de Ramona, Steve Rodríguez, dijo que le hubiera gustado haber visto a Javi en acción en el restaurante.

“Siempre quise venir a verlo trabajar y quería hacer lo que pudiera para ayudar a la familia”, dijo en la recaudación de fondos.

Un cliente, Tom Santillán, recordaba a Javi simplemente como una buena persona, amada por los demás.

“Javi era un buen hombre. Lo vamos a extrañar”, dijo.

Santillán dijo que recordará más la bondad de Javi.

“Siempre fue amigable y también podía hacer buenos lomos de puerco”, dijo Santillán, riendo.

Ramona dijo que estaba sorprendida por la participación en la recaudación de fondos de Tenderloin Grill y que estaba orgullosa de poder estar allí, ayudando con el control de la gente y escuchando historias sobre su hijo.

El día antes de la recaudación de fondos, familiares y amigos asistieron al funeral de Javi. Un familiar pronunció la elegía que la propia Ramona había escrito para su hijo. En 1989, cuando Ramona trabajaba como oficial de policía, respondió a una llamada solicitando asistencia para un niño que solo hablaba español. Una oficial obediente, que vio a un niño que necesitaba ayuda, a Ramona se le partió el corazón, y estaba tan conmovida por este niño que había quedado solo en el mundo, que lo recibió en su casa y lo adoptó legalmente.

La suya era una familia única para la época: una oficial de policía y su pareja, un hijo al que había salvado de una vida de incertidumbre después de una llamada al 911. Ramona recordando: “En 1989, Dios te puso en mi vida. No sé de qué estabas huyendo y no sé hacia dónde yo estaba corriendo. Pero juntos lo hicimos funcionar. Nuestros caminos se cruzaron y ahora tengo recuerdos que permanecerán para siempre en mi corazón”, escribió Ramona en su elegía a su hijo. “Dicen que todo el mundo tiene un propósito en la vida. Quizás mi propósito era rescatarte y tu propósito era enseñarme el amor incondicional”.

“Solo veo todo el amor y el trabajo que ha hecho la familia Herrera, y quiero que la gente recuerde a mi hijo como un buen hombre, y tengo que estar aquí para él. Él habría estado aquí para mí”, dijo. “Doy gracias a Dios por el tiempo que lo tuve”.