Concejal de Topeka se compromete a mejorar la vida
de los constituyentes marginados





“Mi prioridad siempre será que las personas tengan voz”





“Soy una constructora de puentes y trabajo bien como parte de un equipo”, dice Valdivia-Alcalá. “Entiendo la responsabilidad que tengo con la ciudad de Topeka”.



TRADUCE GEMMA TORNERO


Christina Valdivia-Alcalá tenía a la gente diciéndole durante años que debería postularse para un cargo.

Después de todo, argumentaron, su esposo, John Alcala, había servido como concejal de la ciudad de Topeka de 1999 a 2012 había ganado las elecciones para el Parlamento de Kansas, donde todavía sirve como representante. Tenían años de no solo ser la esposa de un político, le decían, sino que su pasión por ayudar a los residentes más vulnerables de la ciudad la convirtió en una defensora de la gente. ¿Por qué no llevar ese fuego a las cámaras del ayuntamiento?

No, gracias, Valdivia-Alcalá respondería una y otra vez. Sabía demasiado sobre el funcionamiento interno del gobierno, y simplemente no era para ella.

“En ese momento, estaba decididamente diciendo que no”, recuerda Valdivia-Alcalá. “Todavía estaba trabajando a tiempo completo, estaba muy ocupada y nunca me vi en ese tipo de ámbito político. Me había sentido cómoda con ser la esposa de un político”.

Bueno, eso fue entonces. A medida que las llamadas para que arrojara su sombrero proverbial al ring se hicieron más fuertes, Valdivia-Alcalá decidió que el ayuntamiento podría beneficiarse de su experiencia y su conocimiento. Se postuló para un escaño en el consejo abierto que representa el Segundo Distrito de la ciudad, que incluye el vecindario de Oakland, y ganó el lugar en las elecciones de noviembre de 2019. Era el mismo puesto que ocupaba su esposo hace solo unos años.

Valdivia-Alcalá, quien tomo posesión la semana pasada, dice que su perspectiva única como no muy ajena al gobierno de la ciudad de Topeka la ayudará a aclimatarse rápidamente al trabajo.

“He visto lo que la mayoría de la gente no ve en el ámbito político”, señala.

Además de su profundo conocimiento del funcionamiento interno del gobierno de la ciudad, Valdivia-Alcalá dice que su identidad cultural como chicana seguramente moldeará su tiempo en el Ayuntamiento.

“Mi definición de ‘chicana’ significa, para mí, mi viaje para tener esa libertad interna y externa para referirme a mí misma como una chicana”, dice Valdivia-Alcalá. “Entiendo la historia de nuestra gente y sus jornadas y sus luchas, su desplazamiento y su opresión”.

Ya, tanto en persona como en las redes sociales, Valdivia-Alcalá ha expresado su preocupación por el vecindario de Oakland, que cuenta con una considerable población de inmigrantes hispanos y ha sido duramente afectada por las recientes inundaciones. Para alguien apasionado por los problemas ambientales y los efectos del cambio climático, Valdivia-Alcalá dice que ha sido activa en comunicar sus preocupaciones a sus colegas en el gobierno de la ciudad.

“Una de las plataformas por la que participé es que somos vulnerables en Kansas, en nuestra relación con el río”, dice ella. “Si bien el agua es una parte necesaria y vital de nuestra existencia, debemos entender su poder”.

La concejal recién juramentada dice que uno de sus objetivos principales es rescindir una acción reciente tomada por el alcalde y otros miembros del consejo de la ciudad, para externalizar el programa a través del cual la ciudad proporciona fondos de subvenciones a las agencias de servicios sociales. Valdivia-Alcalá dice que, especialmente cerca de su corazón, hay problemas que afectan a las personas mayores de la ciudad.

“Una de mis plataformas ha sido en el cuidado a nuestros adultos mayores”, explica. “En nuestra cultura (hispana), eso es muy importante. John y yo cuidamos a su madre los últimos tres años de su vida. Aprendimos mucho de eso, y a medida que nuestros adultos mayores fallecen, entiendo que los ancianos no son una mercancía descartable”.

Valdivia-Alcalá dice que la subcontratación perjudicará a los residentes de Topeka que son más vulnerables.

“Muchos de nuestros adultos mayores tienen ingresos fijos. (Esto) los lastimó mucho a todos ”, dice ella. “Desde junio, he trabajado con centros para personas mayores y he tratado de comprender que la subcontratación no siempre es el mejor tema. El problema es la política y los procesos que deben ajustarse y modificarse. No es la cola que menea al perro. Estamos destinados a servir. Cuando comienzas a subcontratar, ¿es realmente un ahorro de costos?”

El problema de la subcontratación es solo uno de los problemas que Valdivia-Alcalá está dispuesta a estar en desacuerdo con sus nuevos colegas. Si los líderes de la ciudad esperan una integrante del consejo que apruebe con carácter oficial, dice, yo nunca me he ajustado a la descripción de una persona a la que todo dice “sí”.

“Mi personalidad nunca ha sido así. Siempre he hecho preguntas, siempre he sido un caso atípico”, dice Valdivia-Alcalá. “Eso no significa que el grupo no tenga buenas ideas. Pero siempre debemos ser capaces de cuestionar y desafiar. Hay una gran responsabilidad en determinar cómo se utilizan los dólares de los impuestos”.

Ella dice que, aunque abraza su espíritu independiente, sabe que es su responsabilidad abordar cada problema con una mente abierta y estar dispuesta a escuchar a los demás.

“Soy una constructora de puentes y trabajo bien como parte de un equipo”, dice Valdivia-Alcalá. “Entiendo la responsabilidad que tengo con la ciudad de Topeka”.

Por eso, dice, siempre estará con sus electores, luchando por ellos en las cámaras del consejo y siempre actuando en su mejor interés.

“El resultado final debe ser para la gente”, dice Valdivia-Alcalá. “Solo cuentas con tantos dólares por tantas cosas que hacer mientras empapas a las personas con impuestos y tarifas. Continúa lastimándolos, acumulándose y acumulándose sobre ellos. Hace que las comunidades estén estresadas. Mi prioridad siempre será que la gente tenga voz”.