LULAC rinde homenaje a los veteranos de América



La organización de derechos civiles latinos más antigua y más grande de la nación rinde homenaje a los protectores de la libertad







TRADUCE GEMMA TORNERO


Washington, DC - La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en inglés) se une a la nación en el homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido en nuestras fuerzas armadas para proteger las libertades de nuestra República y los principios de nuestra democracia que generaciones de estadounidenses han disfrutado desde nuestra fundación.


“Hay más de 18.2 millones de hombres y mujeres vivos hoy en nuestro país que han salido de la vida cotidiana que todos tenemos, se han unido a nuestro ejército y han hecho cosas extraordinarias en nombre de todos nosotros”, dice Domingo García, Presidente Nacional. “Además, nos detenemos en un recuerdo solemne de los más de 1.3 millones de estadounidenses que han perdido la vida en todos los conflictos militares que ha experimentado nuestra nación, desde que nos establecimos, porque ellos también son una parte importante de nuestra historia”, agregó.


“Estados Unidos agradece a los más de nueve millones de veteranos que reciben atención y servicios cada año a través del Departamento de Asuntos de Veteranos”, dice Sindy Benavides, directora ejecutiva nacional. “Sabemos que nada puede pagar por completo los sacrificios que ellos y sus familias han hecho para proteger nuestras libertades, que mantienen a los Estados Unidos de América como el mejor ejemplo de democracia en la tierra”, afirmó.


Cada veterano tiene su propia experiencia, única, para conmemorarla cada año en este momento. El ex soldado de combate de las Fuerzas Especiales, Miguel Pérez-Montes, está viviendo este Día de los Veteranos por primera vez en su vida, como ciudadano estadounidense. Sin embargo, en lugar de estar en casa con familiares y seres queridos en Chicago, Illinois, el pasa el tiempo en la carretera de la frontera en Tijuana, México.


Miguel dice que está allí para “refugiarse con veteranos deportados”, otros a quienes como él, han experimentado grandes dificultades después del servicio como soldados para su país. Es una vida que conoce muy bien, después de los muchos meses que pasó cuando solo podía mirar hacia el norte a través de la frontera hacia la tierra que conocía como su hogar.


Miguel pasó siete años y medio en prisión por un delito de drogas no violento después de regresar de dos giras en Afganistán. Es un error que admite y atribuye en parte a las cicatrices del TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático) y la falta de acceso a los recursos médicos que necesitaba. Sin embargo, el mismo día en que fue puesto en libertad en 2016, después de cumplir su condena, el veterano del ejército se enfrentó con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que lo retendría otro año y medio.


Luego, en la primavera de 2018, regresó a México sin que se le permitiera despedirse de su familia y regresó al país que dejó a la edad de ocho años en 1989, cuando lo trajeron legalmente a los Estados Unidos como residente permanente. Tijuana se convirtió en su lugar de existencia mientras luchaba por recuperar el privilegio de regresar al país que había defendido como soldado.


En ese momento, Miguel se unió a las filas de veteranos deportados que vivían en peligro constante, un grupo que algunos grupos criminales en México a menudo los ven como presas fáciles y objetivos para el reclutamiento en su actividad ilícita. Eso es lo que les sucedió a veteranos como José López, quien fue asesinado en Chihuahua. Los defensores de los veteranos deportados dicen que los ex soldados son presionados por el crimen organizado con la opción, “plata o plomo”.


Para Miguel Pérez, el tiempo no estaba a su favor después de años de encarcelamiento y luego, la repentina expulsión forzada de los EUA. Sin embargo, una oleada de apoyo y defensa comunitaria por parte de muchas organizaciones, incluida LULAC, puso de relieve la difícil situación de Miguel y la de innumerables otros latinos veteranos que han sido deportados. En septiembre de 2019, un acto de clemencia del gobernador de Illinois J.B. Pritzker le permitió regresar para una audiencia de ciudadanía. El viernes 4 de octubre de 2019, Miguel hizo el juramento de ciudadanía y se convirtió oficialmente en ciudadano estadounidense.


Hoy, comparte algunas palabras sobre su experiencia:


“‘Estoy muy feliz!’. Mi batalla ha terminado y nunca debería haber sucedido. Esto no es una excusa, pero en ese momento, estaba sufriendo ansiedad después de regresar de la guerra. No había suficientes recursos para ayuda y caí en la bebida y las drogas.


Aún así, ellos (el gobierno de los Estados Unidos) pueden decir que lo hicieron bien, pero moralmente no es correcto deportar a los veteranos. Cuando jura proteger a este país y comete errores pero cumple la pena en su totalidad, no es correcto expulsarlo del país durante 20 a 30 años.


Debería ser automático que un soldado se convierta en ciudadano estadounidense y tenga protección contra ser deportado de aquí en adelante. La ley debe ser cambiada. Esta experiencia cambió mi vida. Aprendí mucho de todo el dolor y la injusticia, pero no estoy solo.


Esta es una epidemia que le está sucediendo a los veteranos estadounidenses de todo el mundo y está mal. Me alejaron de toda mi familia y simplemente me tiraron lejos. Todo en mi vida estaba mal.


Para todos los veteranos, no teman. Sigan adelante. Fuimos soldados y siempre seremos soldados. Todo esto terminará. Habrá un resultado positivo. Manténganse fuertes.”