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“El enemigo oculto”, es difícil renunciar ...


Durante los últimos meses, ha habido mucha conversación sobre la muerte repentina a causa del suicidio. Puedo atestiguar el hecho de que algunas familias no tienen ninguna idea cuando un ser querido está en peligro de estar en una situación tal. ¿Qué haces? ¿Cómo manejarías la conmoción, la culpa y la ira? ¿Cómo volver a vivir en paz y aprender a manejar la situación? Déjenme decirles, ¡es difícil!

Mi hijo hace varios años estuvo involucrado en un accidente relacionado con el alcohol. Estaba bebiendo mucho con sus amigos “borrachos”, y sospecho, que también estaba tomando drogas. Estaba manejando un ATV (Vehículo Todo Terreno) cuando se volcó. Lo llevaron en helicóptero a un centro de trauma en Columbia, Missouri y luego al Hospital St. Luke’s, en Kansas City, Missouri. Su cabeza era del tamaño de una pelota de baloncesto debido a la hinchazón como resultado de sangrado interno en su cabeza. Él entró a cirugía inmediatamente y yo no tenía ninguna pista de cómo manejar el trauma, el choque, y francamente el hecho de que los doctores dieron solamente a mi hijo un diez por ciento de posibilidad de vida.

Aunque mi hijo no estaba teniendo pensamientos suicidas, el trauma de su accidente me afectó mucho. Cuando ocurren situaciones traumáticas, muchas veces las familias no saben cómo manejar una situación, especialmente cuando los padres descubren o escuchan que se ha producido un suicidio o accidente que involucra a un ser querido. Algunos padres de individuos que están afligidos con una enfermedad de salud mental o una adicción a drogas o alcohol también sufren en silencio y no saben a quién recurrir. Ocultamos su adicción permitiendo su comportamiento. Permanecemos en silencio y pretendemos que la vida es perfecta en la familia. Pero en realidad, no lo es.

Inculcaba buenos valores, nunca bebía en casa, nunca usaba lenguaje inapropiado, y trataba a la madre de mi hijo con respeto y dignidad. Le enseñé a mi hijo el valor de la educación y el trabajo duro. La conclusión es que cuando mi hijo mayor comenzó a experimentar con las drogas, no lo sabía. Cuando me enteré, era demasiado tarde. Ya era amigo de la bestia (metanfetaminas). En su caso, hizo su elección de vivir con la bestia. No era algo que hicimos como padres; él hizo esa elección por sí mismo.

Cuando mi hijo estaba usando activamente metanfetaminas, su comportamiento cambió para incluir abuso verbal, emocional y psicológico hacia su madre. Aunque su comportamiento no implicaba abuso físico, el corazón de su madre estaba magullado y dañado por su falta de respeto hacia ella. Su madre sentía que si ella proveía las necesidades (refugio, comida, y más) su esperanza y creencia era que él cambiaría. No ocurrió. Ella continuó permitiendo su comportamiento y él continuaba con sus comportamientos anti-sociales robándole a su madre el dinero del alquiler, de los servicios básicos y de la comida, y en un cierto punto vendía la metanfetamina que él utilizaba. Su madre decía: “Es difícil renunciar a la esperanza”.

Como un profesional de la salud mental en adicciones, con licencia en el estado de Kansas, certificado en el estado de Missouri, certificado internacionalmente y certificado en hipno terapia, no podía romper la cadena de adicción en mi hijo. Había intentado todo lo que sabía de mi formación y experiencia, pero nada funcionó. Admito que fue difícil renunciar a nuestro propio hijo, pero seguimos intentando otros tipos de terapia de intervención. Cuando la desesperación llega a tu puerta, permites que éste visitante venga a ayudarte a lidiar con tu frustración, culpa y vergüenza. Usted comienza a mirar todos y cada uno de los métodos disponibles para ayudarle a intentarlo y cambiar la adicción en su hijo, una adicción que ha tomado el control completo de su cuerpo, mente y alma. Comienzas a rezar a La Virgen de Guadalupe y le pides que intervenga. Rezas a todos los santos que conoces pero cuando nada cambia esta conducta, culpamos a los santos por no hacer nada para cambiar la adicción de nuestros hijos. En su desesperación, tú continúas en búsqueda para encontrar a alguien que intervenga. Te das cuenta de un autoproclamado santero y pagas grandes cantidades de dinero, dinero que no tienes y tratas de poner un hechizo a tu ser querido para que la adicción pueda desaparecer. Eso no funciona y ahora vas a ver a un lector de cartas para ayudarle a resolver las cosas, otra vez a pagar dinero que no tienes. Eso tampoco funcionó, así que ahora tú visitas al sacerdote del barrio, sólo para descubrir que tiene conocimientos limitados sobre cómo lidiar con un complejo problema de adicción. La desesperación te lleva a muchos caminos, pero ninguno parece funcionar. Tú estás ahora sin dinero para pagar el alquiler, comprar alimentos para tus hijos, y lo peor, tu hijo sigue siendo adicto a su alcohol, drogas y quién sabe qué más. Nosotros, como padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos e hijas, pero se vuelve extremadamente difícil renunciar a ellos cuando hemos llegado a un callejón sin salida. He pasado por ese camino, pero sé que depende de ellos buscar ayuda. Una cosa que he aprendido de mi experiencia trabajando con familias cuyos seres queridos son adictos al alcohol o drogas es que no se puede cambiar a una persona que no está lista para el cambio.

Cuando los seres queridos deciden suicidarse, hay muchos factores a considerar en cuanto a por qué quieren poner fin a su vida. Algunos usarán alcohol o drogas para ayudar con sus pensamientos suicidas. Luego, una vez hecho, el trauma golpea a la familia. Sentimiento de culpa, vergüenza, confusión, ira, son sólo un pedazo del viaje que muchos padres pasan durante un tiempo de shock y dolor. He aprendido, durante los muchos años de trabajo con personas afectadas con adicciones y enfermedades mentales, que si una persona elige usar, tomar su vida, o recuperarse, depende enteramente de ellos. Ellos tienen el poder de elección y el poder de estar bien con el apoyo de la familia, el profesional de la salud mental; y, lo más importante, ellos mismos. El sistema no puede insistirle a una persona que obtenga ayuda a menos que haya sido condenado por un crimen y la persona haya sido declarada culpable. El tribunal puede insistirle a una persona que vaya a las clases para el tratamiento de la adicción y por una condena al conducir en estado alcohólico. También puede insistir y mandar a una persona a que vaya a las clases de manejo de la ira por una condena por violencia doméstica. Todos estos son buenos apoyos en tratar de proporcionar al individuo otra perspectiva sobre cómo cambiar un comportamiento negativo a uno positivo. Sólo funcionará si la persona está dispuesta a aplicar lo que ha aprendido y hacer un esfuerzo por cambiar. Sin embargo, si esa persona no está dispuesta a hacer ese esfuerzo, nadie, repito, nadie será capaz de ayudar a ese ser querido para que cambie. El cambio está dentro de una persona y si esa persona quiere cambiar, puede hacerlo.

En el artículo de Hispanic News “Hablemos de suicidio y enfermedades mentales”, fechado el 9 de marzo de 2017, los periodistas Joe Arce y Debra DeCoster comentaron que “una persona que sufre a través de la enfermedad mental tiene el sentido de no tener valor propio”; Don Miguel Ruiz, autor del “Quinto Acuerdo”, un libro de sabiduría tolteca, sugiere que nosotros, como seres humanos, creamos angustia y ansiedad en nuestras vidas. Ponemos pensamientos negativos en nuestra cabeza y empezamos a creer en ellos. Tenemos una tendencia de practicar estos pensamientos negativos sobre una base diaria y así creamos el infierno que experimentamos en nuestras vidas.

El sistema de corte intervendrá si el bienestar de un niño está en riesgo, si puede ser lastimado o si el riesgo es para otros. Una vez que el niño alcanza la edad legal para tomar sus propias decisiones, los padres no tendrán control al querer obligarlos a que tomen un tratamiento para sus adicciones. Ellos deben tomar la decisión por cuenta propia.

Nosotros debemos recordar, que como padres, siempre debemos tener una política de puertas abiertas con nuestros hijos. Nada debe ser un tabú y todos los temas deben estar abiertos a discusión. Nosotros, debemos permitir a nuestros hijos decidir su jornada por una individualidad, sus jornadas de vida, y a ser escépticos con lo que les ha enseñado. Ellos tienen una mente propia y deben aprender a escuchar e investigar por ellos mismos cuál es su verdad y no la de usted. Para aquellos que continuamos batallando con alguien a quien amamos y está luchando con alguna adicción o con algún reto en salud mental, debemos seguir apoyandolos en su recuperación continua y en el manejo de sus retos. Si usted necesita ayuda, por favor acuda ante un profesional en salud mental para que le ayude a usted y se ayude en el manejo del estrés emocional. También usted puede contactarme a través de www.kchispanicnews.comy voy a tratar de responder a sus preguntas u orientarlo respecto a la asistencia profesional más apropiada.